Cáncer de cérvix

Cáncer de cervix

¿Qué es el cáncer de cérvix?

El cáncer es una enfermedad en la cual ciertas células del cuerpo crecen sin control. El cérvix o cuello es la parte inferior del útero que une el cuerpo uterino con la vagina. La función del útero (o matriz) es de permitir el crecimiento embrionario-fetal durante el embarazo. El cuello, por su parte, impide la pérdida del feto durante el embarazo y durante su vida intrauterina, se dilata y forma el canal de parto para el descenso fetal.

El cáncer de cérvix es el único cáncer ginecológico que se puede prevenir mediante la realización de citologías de cribado realizadas de forma periódica. Además, la función de la citología es detectar el cáncer de cérvix en etapas tempranas, asegurando una mayor efectividad de los tratamientos.

Prevención:

¿Cuáles son los factores de riesgo para el desarrollo del cáncer de cérvix?

El cáncer de cérvix se suele presentar entre los 45 – 55 años de edad. En España, se diagnostican 1400 mujeres al año, y representa la 3ª causa mas frecuente de cáncer ginecológico. Hoy se conoce que casi el 100% de los casos está asociado al virus del papiloma humano . Éste se transmite de una persona a otra durante el contacto sexual.

El cáncer de cérvix se puede prevenir mediante la realización de la citología cervical.

La citología cervical es un método tanto para prevenir el cáncer de cérvix como para detectarlo en etapas tempranas. El objetivo de la citología es detectar cambios celulares pre-malignos en el cérvix uterino capaces de progresar al cáncer a lo largo del tiempo. Los cambios celulares pre-malignos que puede diagnosticar la citología incluyen: ASCUS, AGUS, SIL de bajo grado, o SIL de alto grado.

La citología cervical consiste en la obtención de células superficiales del cérvix uterino mediante su raspado suave y delicado. Se realiza periódicamente en la consulta mediante la colocación de un espéculo en la vagina

La prueba del HPV

¿Cuáles son los factores de riesgo para el desarrollo del cáncer de cérvix?

Si bien es difícil encontrar una causa específica del cáncer de cérvix. Estos son algunos de los principales factores que podrían aumentar el riesgo de padecerlo:

Infección por el virus del HPV. Las posibilidades de adquirir el HPV se incrementan con:

  • El inicio de las relaciones sexuales a edades tempranas
  • Múltiples parejas sexuales

Otros factores de riesgo incluyen:

  • Edad: la mayor incidencia de éste cáncer se observa alrededor de los 40-50 años. Sin embargo, a edades más tempranas, son más frecuentes las lesiones pre-malignas que pueden generar un cáncer de cérvix a lo largo de la vida.
  • Fumar: el tabaco es un fuerte inmunodepresor. Su efecto se potencia aún más si la mujer tiene algún tipo de HPV en sangre.
  • Inmunodepresión: VIH (el virus que causa el SIDA), diabetes.
  • Tomar anticonceptivos orales por largos períodos de tiempo (usualmente más de 5 años)
  • Tener 3 o más hijos

El hecho de tener alguno de los factores de riesgo anteriormente mencionados no significa que la mujer vaya a tener un cáncer de cérvix en el futuro, sólo que es necesario comentarlo con su ginecólogo.

¿Cómo se puede prevenir el cáncer de cérvix?

  • Vacuna contra el HPV
  • Controles ginecológicos periódicos para realizar la citología cervical.
  • Controles ginecológicos más frecuentes si el resultado de la citología es anormal.
  • No fumar
  • Usar preservativos durante las relaciones sexuales
  • Limitar el número de parejas sexuales

Diagnóstico

¿Cuáles son los síntomas del cáncer de cérvix?

El cáncer de cérvix suele ser asintomático en etapas tempranas. Y es justamente por eso que la citología realizada en forma periódica adquiere tanta relevancia. En etapas avanzadas, los síntomas más comunes incluyen:

  • Sangrado genital anormal: 
    • Postcoital (el más común)
    • Durante la edad fértil pero fuera de la regla
    • En la post-menopausia
  • Flujo vaginal anormal
  • Dolor pélvico

Tras el resultado anormal de una citología, el ginecólogo debe realizar una serie de procedimientos con el objetivo de confirmar o no el diagnóstico y, de ser así, determinar extensión de la enfermedad:

  • Colposcopia – Biopsia de cérvix.
  • LEEP (Loop Electro-Surgical Excision Procedure).
  • Cono cervical.
  1. Tomografía axial computada (TAC): se realiza de rutina previo a cualquier tratamiento oncológico para determinar la extensión de la enfermedad fuera del órgano afectado: ganglios linfáticos, órganos abdominales o de la cavidad torácica. Se realiza habitualmente con contraste oral e intravenoso.
  2. Resonancia magnética (RM): es un estudio complementario útil para el diagnóstico de la extensión local de la enfermedad.
  3. Cistografía y rectoscopia: en casos seleccionados con sospecha de etapas avanzadas.

Tratamiento:

¿Cuál es el tratamiento del cáncer de cérvix?

La decisión final del mejor tratamiento para caso en particular se basa en los siguientes factores:

  • El tamaño del tumor
  • La extensión de la enfermedad
  • Sus deseos de futura fertilidad
  • Su estado global de salud
  • Sus preferencias

A- Cirugía

La inmensa mayoría de las pacientes con cáncer de cérvix se tratan inicialmente con cirugía. Si bien la cirugía suele involucrar la extirpación del útero, en algunos casos es posible conservarlo y tratar la enfermedad al mismo tiempo.

  • LEEP – Cono cervical: Para tumores iniciales, estos procedimientos inicialmente diagnósticos, podrían ser finalmente terapéuticos en caso de extraer todo el tumor.
  • Histerectomía:  consiste en la extirpación del útero (incluyendo el cérvix). Éste procedimiento lo realizamos casi en el 100% de las pacientes mediante un abordaje mini-invasivo utilizando la cirugía laparoscópica.
  • Histerectomía radical: es la extirpación del útero y parte sus estructuras circundantes, y representa el procedimiento quirúrgico clásico del cáncer de cérvix.
  • Linfadenectomía pélvica y abdominal: significa la extirpación de los ganglios linfáticos sobre las principales arterias y venas del abdomen y de la pelvis.

Estamos comprometidos con el desarrollo de técnicas quirúrgicas innovadoras para el tratamiento del cáncer ginecológico, incluyendo los tumores de cérvix. En éste sentido, la cirugía mini-invasiva laparoscópica representa el mejor ejemplo de desarrollo tecnológico para asegurar los mejores resultados quirúrgicos.

Tras la cirugía, los patólogos revisarán detenidamente el material enviado para obtener un diagnóstico final y determinar la extensión real de la enfermedad. Seguidamente, todos la mejor opción terapéutica postoperatoria se toma teniendo en cuenta una serie de factores que incluyen:

  • Los hallazgos intra-operatorios
  • El resultado histológico final
  • Las condiciones generales de cada paciente
  • Las preferencias de la paciente y sus familiares

La decisión puede ser simplemente observación y seguimiento, o puede incluir administrar radioterapia y/o quimioterapia según cada caso en particular.

Seguimiento:

El período de seguimiento oncológico se inicia tras el tratamiento inicial del cáncer. Su principal objetivo es detectar tempranamente una posible recurrencia de la enfermedad.

Más allá de adoptar las normas de seguimiento más efectivas, también prestamos especial atención e interés en mantener y aumentar el nivel de calidad de vida de nuestras pacientes y lograr una rápida y efectiva re-inserción en la vida cotidiana como antes del diagnóstico de su cáncer.

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